Danny Rivera

La voz, la memoria y la danza puertorriqueña

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  • Lugar de origen Puerto Rico
  • Profesión Cantante e intérprete
  • Áreas de trabajo Canción popular, danza puertorriqueña e interpretación musical
El cantante puertorriqueño Danny Rivera

Una voz unida a la danza puertorriqueña

La relación de Danny Rivera con la danza puertorriqueña nace mucho antes de su trayectoria artística. Sus primeros recuerdos del género están ligados a su madre, Sabina, a quien escuchaba interpretar en voz baja las danzas de Julita Ross. Aquellos momentos íntimos entre madre e hijo marcaron el comienzo de un vínculo que permanecería presente a lo largo de su vida.

Desde niño, Rivera escuchó por la radio las voces de los intérpretes de la danza y fue desarrollando un profundo afecto por este género, al que reconoce como una de las expresiones de la cultura musical puertorriqueña que más ha atesorado.

Su encuentro con Jesús María Escobar

Un momento determinante en su desarrollo como intérprete de la danza ocurrió al conocer al maestro y compositor Jesús María Escobar, periodista y filántropo.

Rivera recuerda que Escobar reconoció en su voz de tenor las cualidades necesarias para interpretar sus composiciones. Acompañado por el propio maestro al piano y ante un público vinculado al periodismo y la cultura, Danny realizó lo que considera su introducción pública como cantor de danzas.

A partir de aquella experiencia, la danza pasó a ocupar un lugar permanente en su repertorio.

La danza a través de su trayectoria

Mientras desarrollaba su carrera como intérprete de la canción popular, tanto en Puerto Rico como internacionalmente, Danny Rivera continuó llevando consigo la danza puertorriqueña.

Entre las obras que identifica como parte de ese recorrido se encuentran “Virginia” y “Perla del Caribe”, de Jesús María Escobar; “Mis amores”, de Simón Madera; así como composiciones de maestros como Manuel Gregorio Tavárez y Juan Morel Campos.

Con el paso del tiempo, también incorporó a su repertorio obras más contemporáneas que vincula con esa continuidad musical, entre ellas “Verde Luz”, de Antonio Cabán Vale “El Topo”; “Lo que yo quiero”, de Rafi Escudero; “La consentida”, de Roberto Jiménez; y “Mi Puerto Rico”, del profesor Miguel Torres.

Una danza que permanece joven

Después de décadas dedicadas a la música, Rivera describe la danza como una presencia que permanece tanto en su conciencia como en su repertorio. La reconoce además como parte de su formación como intérprete y de su manera de representar, mediante la voz, la identidad musical de Puerto Rico.

Su relación con el género trasciende así una etapa particular de su carrera. Para Danny Rivera, la danza continúa siendo una expresión viva que pertenece tanto a su historia personal como a la memoria musical del país.

El propio artista resume ese vínculo con una afirmación que recoge el espíritu de su escrito:

“Para mí la Danza sigue siendo joven, danza eterna, de ayer, de hoy y de siempre.”

Para ampliar información sobre su trayectoria y conocer su catálogo de danzas, sigue el enlace.

Fuente Biográfica

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